5 pasos para evitar el estreñimiento
Cómo combatir el estreñimiento: la guía definitiva para recuperar tu ritmo natural
El estreñimiento es un compañero silencioso y molesto en la vida de muchas personas. No se trata solo de una sensación de pesadez o hinchazón; es una señal de que algo en nuestro complejo sistema interno no está funcionando en armonía. A menudo, este problema suele ser consecuencia de la falta de movimiento y de una alimentación inadecuada, pero factores como el estrés de la vida diaria y unos horarios poco ordenados tampoco ayudan.
Como nutricionista, veo a diario cómo la solución suele buscarse en laxantes rápidos que solo ponen un parche al problema. El verdadero éxito para recuperar el tránsito intestinal reside en un enfoque integral que “ponga en hora” tu cuerpo.
Aquí te presento los 5 pilares clave para despedirte del estreñimiento para siempre (o al menos, para que deje de ser la norma):
1. El movimiento: tu motor intestinal
Nuestro intestino es un músculo y, como tal, necesita estímulo.
Camina más, no es necesario correr una maratón, pero sí establecer un compromiso con tu cuerpo: como mínimo 1 hora al día y a ritmo ligero.
El movimiento aeróbico suave masajea internamente tus órganos y facilita el paso del bolo fecal.
Además de caminar, es vital añadir otro tipo de rutinas como ejercicios de fuerza y, especialmente, el fortalecimiento del core.
Unos músculos abdominales fuertes ayudan en el proceso de evacuación, proporcionando la presión necesaria de forma natural y sin esfuerzo excesivo.
El estreñimiento no va solo de fibra, es el resultado de un desajuste entre nuestro estilo de vida y nuestro reloj biológico.
2. Hidratación: el vehículo de la limpieza
Hay que beber suficiente agua, nuestro cuerpo lo necesita para que la fibra pueda realizar su función. Sin agua, la fibra puede incluso empeorar el estreñimiento al crear una masa dura difícil de movilizar.
- Trata de beber 2 litros al día y empieza con un gran vaso de agua en ayunas. Un excelente truco es que este primer vaso sea de agua tibia, ya que el cambio de temperatura estimula el reflejo gastrocólico.
- Continuidad: No bebas toda el agua de golpe. Toma infusiones a lo largo del día para mantener el nivel de hidratación constante y aportar compuestos antioxidantes que también benefician tu salud general.
3. Fibra (Prebióticos) y Microbiota: alimenta tus bacterias buenas
Toma más fibra y evita los ultraprocesados. Los productos refinados y cargados de azúcares ralentizan la digestión y dañan tu flora intestinal.
La clave está en los alimentos frescos, frutas y verduras que aportan fibra de calidad.
Debemos hacer especial hincapié en aquellas con fibra prebiótica.
- Los espárragos, las alcachofas, las coles, el ajo y la cebolla son alimento para tus bacterias beneficiosas.
- La patata enfriada (almidón resistente), que actúa como un excelente prebiótico para mejorar tu microbiota.
- Las semillas también son de gran ayuda: lino y chía.
El lino molido y la chía al hidratarse, crean un mucílago (una especie de gel) que tiene un poder de arrastre considerable en el intestino, ayudando a limpiarlo suavemente.
Si las bacterias de tu intestino están en equilibrio, el tránsito será una consecuencia natural de esa salud interna.
Tu intestino necesita movimiento, hidratación y, sobre todo, una rutina marcada para funcionar como un reloj suizo.
4. Gestión del estrés: el eje intestino-cerebro
Existe una conexión directa entre tu mente y tu sistema digestivo. Si vives en un estado de alerta constante, tu cuerpo prioriza la supervivencia y detiene la digestión.
- Reduce tu estrés.
- Tómate tu tiempo: medita, lee o simplemente duerme más. La falta de descanso eleva el cortisol, una hormona que puede paralizar tu ritmo intestinal.
- Evitar los pensamientos negativos y tratar de ser positivos nos ayuda a relajarnos y, por extensión, relaja nuestro sistema digestivo.
- Disciplinas como el yoga, el pilates o simples estiramientos diarios son herramientas poderosas para soltar la tensión acumulada.
Algo muy importante es encontrar el momento y lugar adecuados, sin prisas, permitiendo que el cuerpo se sienta seguro para realizar sus funciones.

5. Ritmo circadiano: ajusta tu reloj interno
Tu cuerpo está regido por un reloj interno que marca tu ritmo circadiano. Controla tu ritmo circadiano para que tu intestino sepa cuándo actuar.
- Luz y oscuridad: Establece rutinas, evita la luz azul de pantallas especialmente de noche y toma el sol durante el día. Vive de día y duerme de noche; come de día y ayuna de noche.
- Horarios fijos: Fija los horarios de tus comidas y procura que la última sea lo más temprano posible para que el cuerpo pueda enfocarse en la reparación celular durante el sueño, no en la digestión.
- La rutina: Trata de ir al baño todos los días a la misma hora. Al establecer una rutina marcada, estás entrenando a tu sistema nervioso para activar el movimiento intestinal de forma automática.
Suplementación estratégica
En algunos casos, un apoyo extra puede ser beneficioso bajo supervisión:
- Magnesio: El citrato de magnesio ayuda a relajar la musculatura y mejorar el tránsito.
- Melatonina: Mejora la calidad del sueño, esencial para la regeneración intestinal.
- Ashwagandha: Una planta adaptógena que ayuda a bajar los niveles de cortisol y a controlar el estrés diario.
- Probióticos y prebióticos.
Una microbiota equilibrada es la base de una salud digestiva óptima y de un sistema inmunológico fuerte.
Ideas extra para potenciar tu salud intestinal
- El músculo puborrectal: al sentarnos en un ángulo de 90 grados, el recto se dobla o se “estrangula”. Usar un pequeño taburete para elevar los pies (la posición de cuclillas o squatty potty) relaja el músculo puborrectal y endereza el camino, facilitando la evacuación de forma mucho más natural y sin esfuerzo.
- Alimentos amargos como activadores digestivos: empezar las comidas con una pequeña ensalada de hojas amargas (rúcula, endivia, radicchio) o un chorrito de vinagre de manzana en agua. Estos sabores amargos activan la producción de bilis y enzimas digestivas, preparando el terreno para un tránsito mucho más fluido.
- Respiración diafragmática: Realizar 5 respiraciones abdominales profundas antes de empezar a comer. Este sencillo acto cambia el interruptor del sistema nervioso Simpático (estrés) al Parasimpático (descanso y digestión), asegurando que el cuerpo esté realmente preparado para procesar los alimentos.
- Verduras cocinadas vs. crudas: para personas con intestinos muy sensibles o estreñimiento severo, un aporte repentino de col rizada (kale) o brócoli crudo puede causar dolor. Es mejor empezar con verduras cocinadas, al vapor o en puré. Al romper la celulosa mediante el calor, la fibra es mucho más amable con un sistema perezoso sin perder sus beneficios prebióticos.
- Almidón resistente: practica el método “cocción-enfriamiento”, al cocinar almidones (arroz, patatas o legumbres) y luego enfriarlos en la nevera durante 24 horas, se transforman en almidón resistente Tipo 3. Este no se digiere en el intestino delgado, sino que viaja directamente al colon para alimentar a las Bifidobacterias, actuando como un potente procinético natural.
Un consejo extra: Tu checklist digestiva diaria
La clave para “poner en hora” tu sistema es la constancia.
Conclusiones:
Estos 5 pilares son clave para mejorar el estreñimiento de forma real y duradera.
No busques soluciones milagrosas de un día para otro, debes ayudar a tu cuerpo poniendo en hora tu reloj biológico.
Cuando consigas ajustar tus horarios, tu alimentación y tu nivel de actividad, todo irá solo.
Tu salud digestiva es el reflejo de tu equilibrio diario, empieza hoy mismo y verás cómo tu bienestar general se transforma.
Fuentes consultadas:
- Araújo, M. M., & Botelho, P. B. (2022). Probiotics, prebiotics, and synbiotics in chronic constipation: Outstanding aspects to be considered for the current evidence. Frontiers in Nutrition, 9, 935830. https://doi.org/10.3389/fnut.2022.935830
- Lai, H., Li, Y., He, Y., Chen, F., Mi, B., Li, J., Xie, J., Ma, G., Yang, J., Xu, K., Liao, X., Yin, Y., Liang, J., Kong, L., Wang, X., Li, Z., Shen, Y., Dang, S., Zhang, L., . . . Liu, X. (2023). Effects of dietary fibers or probiotics on functional constipation symptoms and roles of gut microbiota: a double-blinded randomized placebo trial. Gut Microbes, 15(1), 2197837. https://doi.org/10.1080/19490976.2023.2197837
- Mitelmão, F. C. R., Häckel, K., De Cássia Bergamaschi, C., Gerenutti, M., Silva, M. T., Balcão, V. M., & Vila, M. M. D. C. (2022). The effect of probiotics on functional constipation in adults: A randomized, double-blind controlled trial. Medicine, 101(43), e31185. https://doi.org/10.1097/md.0000000000031185
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