Hacer “dieta” no es la solución

Hacer “dieta” no es la solución
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Después de algunos excesos en nuestra dieta, que suelen venir dados por periodos vacacionales, festividades o celebraciones familiares, solemos concienciarnos sobre la necesidad de cambiar las cosas.

La vuelta a la rutina, propicia ese cambio de mentalidad que nos induce a perder los kilos de más que hemos ganado durante las vacaciones y a tratar de mejorar nuestros hábitos y nuestra salud.

Pero solemos cometer un error, afrontar dicho cambio de una forma temporal, pasajera, provisional, en cuanto llega otro periodo vacacional o cualquier acontecimiento que nos hace romper con nuestra rutina, volvemos a lo mismo.

Con mucha frecuencia se cae en el error de iniciar una “dieta”, o lo que es lo mismo, una serie de restricciones alimenticias durante un tiempo determinado.

La RAE define Dieta como “Régimen que se manda observar a los enfermos o convalencientes en el comer y beber, y por ext., esta comida y bebida”, otra de sus definiciones más habituales reza así: “Control o regulación de la cantidad y tipo de alimentos que toma una persona o un animal, generalmente con un fin específico”.

Si buscamos en el diccionario un sinónimo de dieta, ¿qué palabra encontramos?, régimen.

 

El concepto “dieta” tiene connotaciones negativas, se asocia a los conceptos de régimen y restricción.

 

Por lo tanto, se asocia el concepto de dieta a restricción, prohibición y control. En definitiva, a conceptos negativos, cosas que nos disgustan y nos hacen sentir más mal que bien.

¿Por qué hago esta reflexión?, muy sencillo, los nutricionistas y los dietistas no pueden pretender, o no podemos pretender, (muy pronto seré oficialmente unos de ellos), que la gente asuma el hacer una dieta, entendiendo el concepto de dieta en los términos anteriormente descritos, (régimen y restricción), por un largo periodo de tiempo.

Los que aguanten dicho “régimen” hasta conseguir el objetivo marcado, deberán luchar después por no volver a las andadas, tarea que puede llegar a ser peor que la dieta en sí.

Por lo tanto, ¡Ese no es el camino!.

 

Añadir prohibiciones y restricciones a nuestro día a día puede conllevar un estrés que desemboque en el abandono.

 

No se le puede pedir a nadie que se someta a unas normas restrictivas durante mucho tiempo, ya sea en el ámbito de la nutrición o en cualquier otro, (suele pasar lo mismo en lo que respecta al ejercicio físico), no se puede asumir que alguien vaya a aguantar una prohibición tras otra, sumado esto al día a día, al trabajo, al hogar, la familia… con este modus operandi el fracaso está casi asegurado.

Entonces… ¿cuál es la solución?, la solución es mucho más fácil de lo que parece, y ya te adelanto que no tiene nada que ver con batidos, medicamentos quema-grasas, productos milagrosos ni alimentos “detox”.

Puede que al principio cueste, pero superada la primera fase, todo irá sobre ruedas. Se necesita un periodo de adaptación, acostumbrarse a lo nuevo, te aseguro que se puede.

 

ensaladas y boles miss blasco

 

Cómo afrontar los cambios:

Vamos por partes, cuando una persona necesita hacer un cambio en su alimentación es porque algo no va bien, los motivos pueden ser muy variados, desde un sobrepeso, que implique solo problemas psicológicos al paciente a causa de la presión social o de los cánones de belleza actuales, hasta un problema de salud grave que requiera unos cambios importantes para mejorar su estado y revertir o eliminar los posibles riesgos.

 

La educación nutricional es fundamental, sin información y conocimiento no se puede abordar un problema, es necesario tomar conciencia.

 

En todos los casos, lo que se impone es un CAMBIO, un cambio en las costumbres y un cambio de actitud por parte del paciente, consecuentemente dicho cambio supondrá un cambio en la dieta, entendida como conjunto de alimentos que ingiere un individuo.

Será fundamental contar con una serie de herramientas que van a facilitar el proceso, lo primero es la educación nutricional, dar a la persona interesada información clara y sencilla sobre los distintos grupos de alimentos y cómo afecta a nuestro organismo el consumo de cada uno de ellos.

Hay que hacer un plan y proporcionar las recetas adecuadas para elaborar platos saludables, pero a la vez sabrosos.

Además se deben aconsejar una serie de costumbres higiénico-sanitarias saludables que debe adoptar el paciente y por supuesto, contar con un entorno favorable.

 

El ejercicio físico nos ayudará a cambiar nuestros hábitos alimenticios, nos mantendrá ocupados y despejará nuestra mente.

 

Puntos a tratar:

  • Educación nutricional: Se trata de ofrecer información sobre los distintos grupos de alimentos, y qué necesidades tenemos de cada uno de ellos, teniendo siempre en cuenta las circunstancias del paciente, posibles enfermedades, actividad física, hábitos.

 

  • Propuestas concretas: Orientar al paciente con menús y recetas, pero además ofrecerle trucos para poder vencer esos momentos de ansiedad que pueden conducir fácilmente al desastre, pudiendo provocar incluso el abandono del plan.

 

  • Costumbres higiénico-sanitarias: Eliminar el tabaco, el alcohol y otros hábitos perjudiciales. Beber agua evitando refrescos y zumos. Hacer deporte y mantenerse ocupado.

 

  • Entorno familiar, analizar las circunstancias del paciente, su entorno y ofrecer información a éste. Es absolutamente necesario que el entorno se adapte a las nuevas circunstancias y se implique en el cambio. Cuando abordamos cambios en nuestra vida, nos sentimos más vulnerables y necesitamos apoyo, tu familia y tus amigos están para ayudarte.

 

Adoptar cambios siempre cuesta, hay trucos para que la adaptación sea más llevadera.

 

No nos engañemos, a la hora de poner en práctica todas estas medidas será necesario distinguir diferentes etapas, al principio será más duro porque los cambios nunca son fáciles, pero transcurrido ese primer periodo de adaptación, todo será más cómodo y empezará a formar parte de tu normalidad.

 

Postres sanos miss blasco

 

Y más en concreto:

  • Reducir y eliminar los hábitos perjudiciales: tabaquismo, alcoholismo, sedentarismo, estrés, habrá que trabajar cada uno de ellos para acabar eliminándolos, fundamental para mejorar tu salud.
  • Ejercicio físico: cambiar de costumbres y salir a andar, apuntarse a un gimnasio, empezar alguna actividad física en grupo, es importante hacerlo acompañado para estar más motivado, si lo hacemos solos, será más fácil buscar excusas y acabar tirando la toalla.
  • Ideas para snacks saludables: sobre todo al principio será muy difícil superar los momentos de ansiedad, (aquí juega un papel fundamental el hacer deporte, salir a andar y mantenerse ocupado en todo momento).
  • Evitar refrescos, bebidas azucaradas, zumos y alcohol: crear la costumbre de beber agua e infusiones en su lugar.
  • Propiciar un entorno favorable: tanto la familia como los amigos deben también estar informados de los cambios que se están produciendo y hacer lo posible por colaborar. Lo ideal es implicarles a ellos también en las nuevas costumbres.
  • Recetas sanas adecuadas a las necesidades del paciente: proveer al paciente con un buen listado de platos sanos, recetas sencillas, que no comporten dificultad y que sean atractivas. Se trata de disfrutar comiendo y de contar con las herramientas necesarias para no caer en la tentación de la comida basura.
  • Trucos para salir airoso de los peores momentos de ansiedad y estrés: Snacks saludables, infusiones y bebidas sanas, fruta fresca, frutos secos, semillas, encurtidos, etc.

 

Evitar el tabaco, el alcohol y el consumo excesivo de azúcar es fundamental para mejorar nuestra salud.

 

Por tanto no se trata de darle a alguien una hoja con una dieta aburrida y esperar que la cumpla a rajatabla, se trata de incidir en muchos más aspectos de su vida.

Hay muchas actitudes y costumbres que tenemos adquiridas que influyen directamente en nuestra dieta, nuestra relación con la comida es transversal, la comida está presente en cada uno de los ámbitos de nuestra vida.

Cuando nos reunimos con amigos, en las celebraciones familiares, en las reuniones de trabajo, siempre comemos y bebemos. Además es un recurso fácil cuando estamos deprimidos o estresados. Si estamos aburridos o ansiosos, ¿qué hacemos? comer.

Al igual que a veces tenemos relaciones tóxicas con personas, también existe una relación tóxica con la comida que afecta a nuestra salud, y como ocurre en las relaciones interpersonales, es importante identificarla para ser capaz de acabar con ella.

Cómo se ha llegado a ese punto sería otro tema a tratar, los posibles caminos que llevan a una persona a ese punto son muy variados, lo importante es ser capaz de identificar los motivos para poder cambiar las cosas.

 

Es necesario identificar los motivos que nos llevan a que nuestra relación con la comida sea tóxica.

 

Dificultades contra las que luchar cada día a la hora de establecer dichos cambios:

  • La industria alimentaria: ya he comentado muchas veces que la industria alimentaria tiene unos intereses muy marcados, su mayor negocio está en los productos ultraprocesados, cuyos márgenes de beneficio son los más elevados. No les hagas el juego y deja de consumirlos.

 

  • La industria farmaceútica: ofrece multitud de productos para adelgazar con poco esfuerzo, pastillas quema-grasas, batidos, barritas que sustituyen una comida, etc. Olvídate de ellos, no sirven para nada, sólo para que ganen dinero a tu costa.

 

  • La publicidad: está en todas partes y seduce a adultos y niños, la regulación debería ser mucho más estricta, especialmente en la dirigida al público infantil.

 

  • Los estereotipos marcados en la sociedad actual, la presión social. Para luchar contra esto hay que reforzar la propia autoestima y darse cuenta de que sólo te sentirás aceptado por los demás cuando te aceptes a ti mismo. Llevar a cabo una vida sana, hacer deporte y fomentar la amistad te ayudará mucho.

 

Las mujeres sentimos una constante presión por estar perfectas, acabemos con los estereotipos, lo importante es la salud.

 

Conclusión:

Si tienes un problema de salud, quieres adelgazar o simplemente deseas cambiar tu estilo de vida para sentirte más sano, hacer una DIETA tal y como la entendemos puede que te ayude durante un tiempo, pero no será la solución definitiva.

Para cambiar las cosas definitivamente, hay que cambiar todo el conjunto, lo que comes, lo que haces y con quien lo haces, es necesario un cambio profundo de actitud y mentalidad, debes implicar a tu entorno y sólo así lo conseguirás.

Si te surgen dudas al respecto o quieres comentar algo sobre este tema no dudes en enviarme un comentario. En futuras entradas trataré más en profundidad cada uno de los pasos a seguir.

¡Mucha salud! 😉

 

A continuación puedes ver recetas saludables que te ayudarán a cambiar las cosas:

 

 



4 pensamientos sobre “Hacer “dieta” no es la solución”

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